Dios nos conoce a cada uno y sabe las grandezas a las que estamos llamados a cumplir, nos envía como misioneros por el mundo.
Reflexiones en prosa o verso que analizan la coyuntura de nuestra sociedad, con especial énfasis en la realidad centroamericana.
Dios nos conoce a cada uno y sabe las grandezas a las que estamos llamados a cumplir, nos envía como misioneros por el mundo.
La sinodalidad implica una escucha de los pobres y marginados que ocupan un lugar preferente en el Reino de Dios, lo cual incluye a las personas migrantes.
La Pascua significa la máxima esperanza que los pueblos necesitan más que nunca para seguir luchando por un mundo solidario.
Miramos a nuestro alrededor, tanta desesperanza, tanto dolor, que nuestro corazón se ha cubierto de callo, para hacerse inmune al dolor.
La vida consagrada hoy se puede definir y significar desde el llamado particular que Dios hace para colaborar en el servicio desmedido.
Ofrezcamos nuestro tiempo a alguien necesitado, festejemos con los que no tienen con quien celebrar y esperemos anhelantes a Jesús.
En Magis Nicaragua, he confirmado que la fe vivida me cuestiona lo que hay a mi alrededor y me invita a cambiarlo a través de la ternura.
El compromiso con los migrantes no se limita a la atención inmediata, sino que implica la lucha contra las estructuras y dinámicas.
Ante una sociedad que quiere vivir el día a día, la invitación es a no olvidar.
Sangre e ideología pueden ser signos de muerte y opresión, pero pueden ser también oportunidad de reconciliación y justicia.