Tal vez la misión no consiste en salvar el mundo por mis propias fuerzas. Si no, en prolongar la mirada, la compasión y la acción de Jesús ante el sufrimiento del mundo.
Breves comentarios sobre los evangelios dominicales que leemos en nuestra Iglesia a nivel universal.
Tal vez la misión no consiste en salvar el mundo por mis propias fuerzas. Si no, en prolongar la mirada, la compasión y la acción de Jesús ante el sufrimiento del mundo.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ojalá que el Corpus Christi sea la solemnidad de este gran deseo de Jesús. Que nuestra mejor adoración sea una auténtica postración e inclinándonos lavemos los pies de los cuerpos desafiados y desafiantes de la historia.
Quien desea que nos salvemos sigue dando a su Hijo a cada instante, especialmente en cada Santa Misa te espera para que no perezcas y empieces a gustar los frutos de la vida eterna. El amor del Señor sigue renovándose y siendo actual, en cada obra que realizamos en su nombre damos testimonio de fe…Dios es amor.
Hoy el Evangelio nos recuerda algo esencial: ninguna puerta es demasiado fuerte para impedir la entrada de Dios. Ni el miedo, ni la culpa, ni el pasado y ni las heridas. Cristo sigue entrando donde nadie más puede entrar. Sigue trayendo paz donde todo parece roto. Y sigue transformando personas asustadas en personas capaces de volver a vivir. Porque cuando Él entra en una vida, el miedo ya no tiene la última palabra.
VII Domingo de Pascua El evangelista san Mateo nos narra en este domingo la última…
Tal vez eso es lo que más necesitamos escuchar hoy.
Que incluso cuando no entendemos todo, cuando nos sentimos cansados o confundidos, no estamos abandonados.
Que el Espíritu sigue obrando. En silencio. Sin imponerse.
Como una presencia que acompaña desde dentro.
El evangelio de hoy nos invita a cambiar la mirada. A dejar de buscar a Dios solo en lo extraordinario… y aprender a reconocerlo en lo cotidiano, en lo cercano, en lo humano. Y entonces la pregunta se vuelve inevitable: ¿En qué mi vida está haciendo visible a Dios? ¿En qué mis gestos, mis palabras, mis decisiones reflejan a Cristo?
Homilía Cuarto Domingo de Resurrección (Jn 10, 1-10) – 26 de abril de 2026 Del…
Oremos para que, al igual que los discípulos en el Evangelio de hoy, nuestro encuentro con el Resucitado sea nuestra fuente de esperanza que nos impulse a comunicar el Reino de Dios.
Tomás, como casi todos, necesita de pruebas, signos y evidencia para creer; Jesús le propone a él, y a nosotros, un camino distinto para enfrentar las dudas: “Creer para ver”. Esto es arriesgado, requiere valentía, pero vale la pena.