En un sistema teológico, religioso y eclesial, acostumbrado a la interpretación patriarcal y masculina de la fe, el Evangelio reserva la grandeza de la fe a un cuerpo femenino, a un acto materno, a una relación liberada del prejuicio y la exclusión. ¿Te animas tú también a una comunidad cristiana más femenina, donde una mujer periférica se convierte en madre de la fe e itinerario de conversión para todos nosotros?











