La Cuaresma es el tiempo oportuno para destruir nuestros ídolos de prepotencia, y encontrarnos con el rostro evangélico de Dios.
Sacerdote jesuita, guatemalteco, de la Provincia de Centroamérica. Maestro en filosofía y ciencias sociales, ITESO. Doctorando en Teología Fundamental, Universidad Gregoriana. Resisto en el deseo de vivir al servicio del Evangelio, sueño con una comunidad cristiana de gestos y palabras consoladoras, tan misericordiosa como su Señor.
La Cuaresma es el tiempo oportuno para destruir nuestros ídolos de prepotencia, y encontrarnos con el rostro evangélico de Dios.
La acción de Jesús sobre la suegra de Pedro es el anuncio de que la Buena Noticia de Dios irrumpe en nuestras vidas por medio de gestos sencillos.
La más grande revelación de Dios es un niño frágil, necesitado del cuidado de los otros, recostado en el comedero de los animales
Las necesidades de los pequeños son siempre nombres y rostros concretos. El juicio final es una buena noticia.
Sangre e ideología pueden ser signos de muerte y opresión, pero pueden ser también oportunidad de reconciliación y justicia.