Jesús reconoce la dificultad de vivir esta conversión, pero nos da la esperanza que, aunque «es imposible para los hombres, no para Dios».
Jesús reconoce la dificultad de vivir esta conversión, pero nos da la esperanza que, aunque «es imposible para los hombres, no para Dios».
Es necesario y urgente sanear la idea del dios del castigo y del rayo que impiden realizarnos libremente en el amor y la compasión.
La Pascua significa la máxima esperanza que los pueblos necesitan más que nunca para seguir luchando por un mundo solidario.
Ante una sociedad que quiere vivir el día a día, la invitación es a no olvidar.