Este texto de Cristopher Callejas, S.J., se mete de lleno en las contradicciones de creer hoy: una fe atravesada por dudas, incomodidades y preguntas que no siempre tienen respuesta. Frente a un cristianismo de rutina y discursos vacíos, aparece un Jesús que sigue incomodando, llamando a vivir la fe de verdad, en la calle, con los otros y frente al dolor del mundo. Porque creer no es repetir fórmulas: es dejar que Dios nos cambie la vida.
La vida de todo creyente no puede basarse simplemente en la seguridad de sus decisiones, la misma fe está basada en incertidumbres, en la duda que nos angustia muchas veces. La seguridad solo puede ser real cuando vivo responsablemente ante Dios y ante mis hermanos, ante el otro.
El creyente siempre está invitado a relacionarse con Dios frente a los demás, llamado a responder desde la profundidad de su corazón. No existen recetas mágicas que me enseñen cómo tratar al otro, la mejor forma es relacionándome desde una autentica libertad.
Si la comunión y la fraternidad no se gestan en la eucaristía, ¿Dónde se gestará? Cristo nos convoca a compartir el pan de nuestra presencia, esto solo se logra dejando a un lado el vinagre amargo del orgullo y la hipocresía. Porque Dios no es Dios de un ratito, Dios es Dios todos los días, es el amor encarnado en la presencia relacional con Jesús, con la comunidad.
Cuesta amar a un Dios que no se ve, preferimos fabricarnos un dios a nuestra medida, preferimos un dios silencioso y callado, un dios pasivo que no nos inquiete. Volviéndonos sordos y ciegos a sus llamados constantes, nos conformamos con el cumplimiento del “bien” más cómodo, aquel que nos resulta más fácil de realizar, como un “check list” de compras de supermercado.
Jesús sigue provocando malestar e incomodidad en la sociedad contemporánea, y somos nosotros los primeros en escandalizarnos, -si es que nos damos cuenta de la incómoda presencia de Jesús-.
No somos diferentes al pueblo de Israel, nos seguimos fabricando ídolos de oro: vemos las explotaciones mineras, de nuestros pueblos como algo que beneficiará a “todo” un país, mientras que una vez que se acaban los recursos naturales de una zona, las grandes empresas mineras recogen todo su equipo, dejando contaminada una gran zona que tomará años en restaurarse; buscan otro lugar para hacer los mismo, ¡vaya circulo vicioso! Porque todo cristiano está llamado a salvaguardar la tierra, y a toda criatura que habita esta “casa común” Esta llamada debe de ser una de nuestras prioridades morales más altas y nada puede ser previo a esto[1].
Somos victimas y victimarios de una esclavitud moderna, y lo ocultamos con discursos de “amor y justicia”. Somos expertos en elaborar discursos políticamente correctos que hablen de lo que tiene que ser, un discurso que se aplaude por poseer coherencia argumentativa pero que se queda en las palabras, nos conformamos con escuchar y aplaudir una reflexión alejada de lo encarnado.
El Reino de Dios se cruza por mis narices todos los días, mientras yo volteo mi mirada hacia donde no es, porque no estamos esperando lo que el Reino de Dios promete. El Reino de Dios es un misterio que todo cristiano está llamado a asumir, porque como nos recordará Karl Rahner: El cristianismo del futuro será un místico o no existirá, una llamada a la necesidad de una experiencia personal y profunda de Dios, en lugar de una fe meramente intelectual o tradicional. La fe requiere una experiencia interior directa con el creador. Porque:
El cristiano del siglo XXI es alguien a quien el Espíritu llama para vivir la espiritualidad del compromiso con todos los que sufren; son tantos… tantas las víctimas de la injusticia, de la violencia, de la presencia incomprensible del mal…. Es la mística mesiánica, la mística de la cruz[2].
El misticismo del cristiano no debe estar alejado de la realidad, se trata de una contemplación espiritual que encuentre a Dios en lo cotidiano y se comprometa con el amor y la justicia. Este misticismo solo es posible mirando la vida de Jesús y encarnando su presencia en lo cotidiano.
[1] José Cristo Rey García Paredes, “Mística de la vida ordinaria (Karl Rahner),” Ecología del Espíritu, consultado el 29 de marzo de 2026, https://www.xtorey.es/mistica-de-la-vida-ordinaria-karl-rahner.
[2] José Cristo Rey García Paredes, “Mística de la vida ordinaria (Karl Rahner),” Ecología del Espíritu, consultado el 29 de marzo de 2026, https://www.xtorey.es/mistica-de-la-vida-ordinaria-karl-rahner.
Bibliografía
García Paredes, José Cristo Rey. “Mística de la vida ordinaria (Karl Rahner).” Ecología del Espíritu. Consultado el 29 de marzo de 2026. https://www.xtorey.es/mistica-de-la- vida-ordinaria-karl-rahner.
*Este texto corresponde a una serie de reflexiones y síntesis de los puntos de oración y lo contemplado internamente en los ejercicios espirituales dirigidos por nuestro compañero jesuita Manolo Maza en el Triduo de Renovación de Votos de Cuaresma 2026.





