De vez en cuando, la vida nos regala un descubrimiento que cambia nuestra manera de mirar, una suerte de tesoro, o perla, que nos sorprende. Cuando eso sucede, las demás cosas no desaparecen; simplemente encuentran su verdadero lugar.
En este ejercicio de meditación ignaciana en torno a la Parábola del Sembrador (Mateo 13, 1-23) , Alejandro Navarro Cruz establece un diálogo entre las lógicas de optimización de la modernidad y la lógica de la Gracia: desproporcionada, universal y respetuosa de la libertad. A través de la reflexión, concluimos que no puede haber Reino sin libertad.
Domingo 5 de julio de 2026 – Mateo:11, 25-30 Existen cansancios que no terminan de…
El 27 de junio, jóvenes candidatos a la Compañía de Jesús en Ciudad de Guatemala,…
La imagen de san Luis Gonzaga no es otra que la de los jóvenes de hoy, quienes, desde su punto de vista, son capaces de despertar la conciencia social de aquellos que se han acomodado a la injusticia de este mundo. La entrega generosa de todos ellos nos muestra el ideal ignaciano de la contemplación para alcanzar amor hecho vida.
Tal vez la misión no consiste en salvar el mundo por mis propias fuerzas. Si no, en prolongar la mirada, la compasión y la acción de Jesús ante el sufrimiento del mundo.
Mucho antes de lo que hoy conocemos como «ecología integral», un jesuita vivía una relación profunda con la naturaleza y con su entorno. En la festividad de San José de Anchieta, Sándor Espinoza, S.J., nos reconstruye la vida y obra de este santo misionero que se hizo uno más de los pueblos tupíes en Brasil, recordándonos que la convivencia comienza cuando estamos dispuestos a comprender al otro desde dentro, desde lo que es.
En un recorrido que inicia entre la duda y el miedo, Nicolás Ramírez nos traza el camino vivido en su experiencia en el Prenoviciado Jesuita: un camino que no fue ni perfecto ni romántico, pero, con el encuentro consigo mismo, Dios y la comunidad, Nicolás descubrió una transformación con empezó con la simple decisión de atreverse.
El 16 y el 17 de junio, jóvenes de la Red Juvenil Ignaciana Honduras (RJI) vivieron una primera tanda de Ejercicios Espirituales para reflexionar sobre la oración, el sentido de la vida, el pecado y la misericordia de Dios y los dones. La jornada concluyó con una sensación general de saberse «amados y perdonados por el Señor».


