En este texto, P. Francisco Díaz, S.J., nos llama a renovar la esperanza, la mirada…
Sacerdote Jesuita, guatemalteco, con estudios en Comunicación Social, Filosofía y Teología Bíblica. Estoy convencido de la urgente necesidad de promover espacios de encuentro entre el Creador y sus creaturas, entre el Maestro y los discípulos. Para lograrlo, leer y reflexionar el Evangelio es un primer paso fundamental para conocer a nuestro Señor; Camino, Verdad y Vida.
En este texto, P. Francisco Díaz, S.J., nos llama a renovar la esperanza, la mirada…
Las palabras que lastimanesas que pronunciamos con facilidad,parecen fulminantes e irreversibles,drásticas e inmisericordes. Fracturan una…
Es momento de mirarnos sin miedo y preguntarnos: ¿a quién nos parecemos más, al publicano o al fariseo? Ambos oran al mismo Dios y acuden al mismo templo, pero sus corazones son distintos: uno se abre a la misericordia, el otro se encierra en su orgullo. ¿Y el nuestro?
Compartimos el siguiente texto íntegro de la autoría de P. Francisco Díaz, S.J. De los…
Compartimos el texto íntegro de «Que no me quiten la esperanza», de la autoría de…
La imagen del fuego, en este contexto, nos recuerda lo que deberíamos ser: creyentes capaces de arder en un mundo apagado. Ser misericordiosos cuando predomina el rencor. Sembrar paz en medio de la guerra. Proclamar justicia en entornos de corrupción e inequidad.
Alegrémonos de que la luz ha vencido a las tinieblas. Que la vida triunfó sobre la muerte. Hagamos realidad la Paz en medio de nuestra cotidianidad. Creer en el Reino de Dios implica apostar una y otra vez por acciones que construye solidaridad, fraternidad y justicia.
El poder de sentirse perdonados es lo que cambia y transforma nuestra vida. No se trata de pecar con la certeza de que seremos perdonados, sino de comprender que quien ha sido perdonado encuentra en su vida una misión: llevar a otros a vivir desde la gratitud.
En este pasaje del Evangelio de San Juan encontramos pistas clave para identificar cómo la presencia de Jesús transforma nuestras vidas.