Compartimos el siguiente texto íntegro de la autoría de P. Francisco Díaz, S.J.
De los autoritarios, protégeme.
De los dictadores, defiéndeme.
Del egoísmo, desátame.
De la depresión, sálvame.
De la tristeza, levántame.
De la soledad, consuélame.
De la vanidad, despréndeme.
De la arrogancia, corrígeme.
De la prepotencia, apártame.
De la venganza, purifícame.
Del miedo, fortaléceme.
De la mentira, despiértame.
De la injusticia, impúlsame.
De la indiferencia, enciéndeme.
Y cuando me libres de todo lo que me ata,
enséñame a vivir de nuevo.
Confiando en mi prójimo,
abrazando sin temor,
con generosidad,
deseando perdonar.





