El último milagro de Jesús en esta tierra es también una buena noticia para todos nosotros. La salvación no vendrá por la espada, porque ese es el camino de la muerte. La auténtica salvación vendrá por la donación del amor, que es el camino de la vida entregada que perdona y reconcilia. Jesús sana la oreja del criado, para que quizá también nosotros pongamos oído atento a su mensaje. Su último milagro está referido a sanar un sentido corporal, el que nos permite escuchar su anuncio bueno y salvador.





