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En este artículo, P. Erick Hernández, S.J., delegado del sector Espiritualidad en Centroamérica, reflexiona sobre cómo la vivencia de la espiritualidad ignaciana en nuestra tierra no se aleja de la realidad, sino que se encarna en ella. Inspirado en el testimonio de Rutilio Grande, Óscar Romero y los jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, plantea una misión donde fe, justicia y reconciliación forman parte de un mismo camino.

Militar bajo la bandera de la cruz es el modo de concretar nuestro servicio al Reino de Dios que, como Jesús, elige los “minus” para hacer redención en un mundo tan necesitado de buenas noticias, esperanza, vida digna y justicia. El Señor nos sigue llamando a vivir con Él y como Él poniendo al servicio de los pobres nuestra misión, nuestras vidas y nuestros sueños. Como jesuitas que trabajamos en Centro América, nos inspiran los deseos de Dios manifestados en las bienaventuranzas y el testimonio de nuestros compañeros martirizados por su fidelidad al Evangelio.

La experiencia de los Ejercicios espirituales transforma la mirada, nos hace generosos, solidarios y nos invita a ir tras Jesús resucitado que es vida, libertad y misericordia para nuestros pueblos atravesados por la violencia y la deshumanización. ¿Qué inspiró y sigue inspirando a los compañeros jesuitas que hacen suyas las luchas y esperanzas de estos pueblos?

Puedes descargar el documento completo aquí.

Articulo-de-Manresa-Enero-Marzo-2026
Erick Hernández, SJ

Sacerdote jesuita salvadoreño, psicólogo. Actualmente coordina el Sector de Espiritualidad de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús. También trabaja en una parroquia en la costa norte de Honduras.