Los cristianos necesitamos estar atentos, despiertos, con los ojos abiertos y de cara al mundo.
Los cristianos necesitamos estar atentos, despiertos, con los ojos abiertos y de cara al mundo.
Las necesidades de los pequeños son siempre nombres y rostros concretos. El juicio final es una buena noticia.
El compromiso con los migrantes no se limita a la atención inmediata, sino que implica la lucha contra las estructuras y dinámicas.
Es el “manantial” donde reside nuestra identidad, la fuente de vida, lo más auténtico.
Mártires por la paz, de justicia promotores, nos mostraron los valores.
Nos señalan el camino para la humanización individual y colectiva y para seguir a Jesús.
Ante una sociedad que quiere vivir el día a día, la invitación es a no olvidar.
Sangre e ideología pueden ser signos de muerte y opresión, pero pueden ser también oportunidad de reconciliación y justicia.
Farolito que nos das esperanzas
alfombra: el corazón recordando,
la utopía para las andanzas.
Siguen mostrando la causa por la cual vale la pena entregar la vida: el Evangelio.