Jesucristo ubica todo en su sitio. “lo del César devolvédselo al César; y lo de Dios a Dios” Mt. 22, 21b. Siendo Dios, identifica los deseos no rectos que tienen los fariseos y herodianos; nosotros, aun no siendo dioses, también debemos pedir la gracia de poder discernir las realidades del mal espíritu, las cuales siempre son perjudiciales ¡Cuánto bien nos haría pedir la gracia al Buen Espíritu para estar atentos a estas distracciones del Reino de Dios!
Mt 14, 22-33 – Domingo 9 de agosto de 2026 La fe católica que profesamos…
Quien desea que nos salvemos sigue dando a su Hijo a cada instante, especialmente en cada Santa Misa te espera para que no perezcas y empieces a gustar los frutos de la vida eterna. El amor del Señor sigue renovándose y siendo actual, en cada obra que realizamos en su nombre damos testimonio de fe…Dios es amor.
A nuestro alrededor, muchos están como Marta y María, quizás vos lo estés, pero allí el Señor se acerca, te abraza, no es indiferente a tu dolor, permítete abrazar la esperanza hecha Vida, conduce tu corazón hacia la Luz de Cristo que ilumina toda tiene ¿Deseas salir fuera para volver a vivir?
Jesús, el Hijo de Dios, haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, también fue bautizado. En este momento “se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él” (Mt 3, 16); se queda el Señor entre nosotros, se acerca lo que estaba distante, cielos y tierras se abrazan, empezando una nueva etapa de salvación.
En los espacios de muerte que nos rodean, centremos nuestro corazón en la Vida, en Cristo que es nuestra esperanza y Quien transforma nuestras obras. No nos quedamos en las ruinas cuando abrazamos a Cristo que ha resucitado.
¿Minus? Sí, buscando ante todo la gloria divina y no la propia, dejando que el Señor aparezca y nosotros disminuyamos. Sabiéndonos frágiles y amados, servidores los unos de los otros. La fecundidad de la humildad contrapuesta al enaltecerse, poniendo el amor más en obras que en palabras ¿Cómo vives el magis? ¿Te animas a servir desde el minus?
Al igual que el Señor, ¿Queremos entregar nuestra vida como lo hizo Cristo? ¿Deseamos amar y servir sabiéndonos alimentados constantemente por su Cuerpo y su Sangre? El tiempo es ahora
La Pasión de Cristo es el acto de amor más grande y generoso que hemos podido recibir, nos ha liberado y nos ha salvado. Por tanto, ¿está listo tu corazón para asumir el camino de cruz amando y sirviendo?
Al igual que el Señor, podemos hoy abrazar la vida, consagrando cada momento al servicio de los demás por amor.


