El testimonio de Juan sigue siendo luz para todos, ilusiona, inspira, nos mueve a cambiar las realidades de vida que nos separan del Mesías.
El testimonio de Juan sigue siendo luz para todos, ilusiona, inspira, nos mueve a cambiar las realidades de vida que nos separan del Mesías.
Los cristianos necesitamos estar atentos, despiertos, con los ojos abiertos y de cara al mundo.
En la lógica del Reino de Dios, lo que somos y tenemos debe ser puesto al servicio de los demás.