Tal vez la misión no consiste en salvar el mundo por mis propias fuerzas. Si no, en prolongar la mirada, la compasión y la acción de Jesús ante el sufrimiento del mundo.
Tal vez la misión no consiste en salvar el mundo por mis propias fuerzas. Si no, en prolongar la mirada, la compasión y la acción de Jesús ante el sufrimiento del mundo.
Entre Nietzsche y el Evangelio, este texto de Cristopher Callejas, S.J., nos enfrenta a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿seguimos matando a Jesús con nuestra indiferencia? Una reflexión profunda y cercana sobre el amor, la cruz y esa esperanza que insiste en levantarse incluso en medio de la violencia, el egoísmo y el fracaso humano.
VII Domingo de Pascua El evangelista san Mateo nos narra en este domingo la última…
El evangelio de hoy nos invita a cambiar la mirada. A dejar de buscar a Dios solo en lo extraordinario… y aprender a reconocerlo en lo cotidiano, en lo cercano, en lo humano. Y entonces la pregunta se vuelve inevitable: ¿En qué mi vida está haciendo visible a Dios? ¿En qué mis gestos, mis palabras, mis decisiones reflejan a Cristo?
En este texto, Benjamín Sánchez, S.J., nos invita a encontrar al Señor en medio de…
A través de una experiencia frente al dolor ajeno, Gonzalo Ortiz, S.J., jesuita en formación, nos invita a reflexionar en el siguiente texto en el concepto del prójimo: ¿Quién es?, ¿Qué nos dice Jesús?, ¿Por qué nos cuesta tanto encontrarle en los demás?
15 de febrero de 2026 – VI domingo del tiempo ordinario (Mt 5, 17-37) El…
Necesitamos hombres y mujeres como Juan: profetas de esperanza, que anuncian al que viene a salvar, sin nunca confundirse con los salvadores. Nosotros sólo preparamos el camino, pero hay otro que es el auténtico Camino, Verdad y Vida.
Jesús, el Hijo de Dios, haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, también fue bautizado. En este momento “se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él” (Mt 3, 16); se queda el Señor entre nosotros, se acerca lo que estaba distante, cielos y tierras se abrazan, empezando una nueva etapa de salvación.
El Adviento es un tiempo especial para abrir el corazón a la esperanza y preguntarnos: ¿a quién esperamos? ¿Quién es Jesús para mí, aquí y ahora, en medio de mis estudios, mi trabajo, mis dudas y mis sueños? Este Evangelio nos da una pista clara: para conocerlo, basta mirar a quién se acerca y qué hace. Jesús se define por sus frutos: sanar, liberar, devolver la alegría, abrir horizontes a los pobres y a los que sienten que la vida se les ha apagado.