Skip to main content

En este texto, Benjamín Sánchez, S.J., nos invita a encontrar al Señor en medio de lo cotidiano, donde vuelve a hacerse presente, incluso en nuestras dudas. Un encuentro que reaviva la esperanza, renueva la confianza y nos impulsa a seguir echando las redes.

Señor, te apareces nuevamente en lo cotidiano de nuestra vida, allí donde lo humano se
teje entre esfuerzos y alegrías, allí donde siempre has estado entre nosotros.

Y entonces levanto mi mirada y te veo.
De mi corazón ardiente solo brota decir: ¡Es el Señor!
Palabras de alguien que ha tenido miedo, que ha desconfiado, que no ha creído que al
tercer día resucitarías.

Pero tú insistes en volvernos a enseñar; nos recuerdas que eres tú, el Maestro, y nosotros
tus discípulos. Nos vuelves a llamar y nos dices por dónde ir, y nosotros, aún confusos,
volvemos a confiar en ti, a echar las redes.

Ya no pregunto quién eres. La memoria me confirma: es el que comía con nosotros,
pescaba con nosotros… ¡Es el Señor!

Regresa a mí la esperanza, la confianza; regresa el amor y la posibilidad de seguir amando
a Aquel que siempre me amará, apareciéndose en mi vida, en mi frágil humanidad.

*Imagen de cabecera: Extensión de acuarela de Genaro Ávila-Valencia, S.J.