En este texto, Benjamín Sánchez, S.J., nos invita a encontrar al Señor en medio de…
En este texto, Benjamín Sánchez, S.J., nos invita a encontrar al Señor en medio de…
A través de una experiencia frente al dolor ajeno, Gonzalo Ortiz, S.J., jesuita en formación, nos invita a reflexionar en el siguiente texto en el concepto del prójimo: ¿Quién es?, ¿Qué nos dice Jesús?, ¿Por qué nos cuesta tanto encontrarle en los demás?
15 de febrero de 2026 – VI domingo del tiempo ordinario (Mt 5, 17-37) El…
Necesitamos hombres y mujeres como Juan: profetas de esperanza, que anuncian al que viene a salvar, sin nunca confundirse con los salvadores. Nosotros sólo preparamos el camino, pero hay otro que es el auténtico Camino, Verdad y Vida.
Jesús, el Hijo de Dios, haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, también fue bautizado. En este momento “se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él” (Mt 3, 16); se queda el Señor entre nosotros, se acerca lo que estaba distante, cielos y tierras se abrazan, empezando una nueva etapa de salvación.
El Adviento es un tiempo especial para abrir el corazón a la esperanza y preguntarnos: ¿a quién esperamos? ¿Quién es Jesús para mí, aquí y ahora, en medio de mis estudios, mi trabajo, mis dudas y mis sueños? Este Evangelio nos da una pista clara: para conocerlo, basta mirar a quién se acerca y qué hace. Jesús se define por sus frutos: sanar, liberar, devolver la alegría, abrir horizontes a los pobres y a los que sienten que la vida se les ha apagado.
La misteriosa venida del Hijo de Dios es, para cada cristiano, razón de alegría y esperanza. En Él, cada persona descubre su propio misterio, el sentido profundo y la vocación de su existencia.
Cristo reina así: sin gritar, sin imponerse, sin miedo. Esa es su fuerza. Y cada vez que alguien en nuestra tierra elige esa manera, aunque sea un poco, su Reino empieza a hacerse real entre nosotros.
Días vendrán en que seremos liberados por Dios, «donde brillará el sol de justicia, que traerá la salvación en sus rayos». ¿Cuándo sucederá esto y cuál será la señal de que esto está a punto de suceder? Estén atentos y levanten la cabeza, dice el Señor.
En el mundo de lo exprés del todo rápido, a veces queremos que Dios sea como un trabajador de “pedidos ya”, pero lo cierto es que muchos de los dones que Dios da se fraguan a fuego lento y con participación del interesado.