Como el dueño de la viña, nosotros también estamos llamados a salir en búsqueda de nuestros hermanos y hermanas, invitarles a ir con nosotros y alegrarnos con ellos porque todos recibimos, por igual, el don gratuito de la Salvación.
Este generoso sembrador sigue confiando en mí y hoy me invita a mover mi tierra, a vivir en profundidad, a quitar las piedras que la invaden, a limpiarla de las espinas que ahogan la existencia y a hacer brotar esa tierra buena de la que estoy hechos, porque soy su hijo.
En el Evangelio de este XIII Domingo del Tiempo Ordinario, el evangelista Mateo nos presenta…
Hoy el Evangelio nos recuerda algo esencial: ninguna puerta es demasiado fuerte para impedir la entrada de Dios. Ni el miedo, ni la culpa, ni el pasado y ni las heridas. Cristo sigue entrando donde nadie más puede entrar. Sigue trayendo paz donde todo parece roto. Y sigue transformando personas asustadas en personas capaces de volver a vivir. Porque cuando Él entra en una vida, el miedo ya no tiene la última palabra.
VII Domingo de Pascua El evangelista san Mateo nos narra en este domingo la última…
Tal vez eso es lo que más necesitamos escuchar hoy.
Que incluso cuando no entendemos todo, cuando nos sentimos cansados o confundidos, no estamos abandonados.
Que el Espíritu sigue obrando. En silencio. Sin imponerse.
Como una presencia que acompaña desde dentro.
Oremos para que, al igual que los discípulos en el Evangelio de hoy, nuestro encuentro con el Resucitado sea nuestra fuente de esperanza que nos impulse a comunicar el Reino de Dios.
No olvidemos que Jesús sigue entrando en nuestra “Jerusalén” de forma discreta: en nuestras relaciones, en nuestras conversaciones, en nuestras decisiones, en sí, en todo nuestro diario vivir. Y, por tanto, entre hosannas y silencios, poco a poco, descubrimos que el Rey humilde también quiere reinar en nuestro corazón y como respuesta libre y generosa podamos decirle: ¡Entra, Jesús, entra en nuestras vidas! ¡Queremos caminar contigo!
En este texto, P. Francisco Díaz, S.J., nos llama a renovar la esperanza, la mirada…
Las lecturas para este domingo nos dejan una buena noticia, sencilla y profunda: Dios actúa desde la fragilidad, desde la noche y desde los márgenes. Señor, enséñanos a creer en medio de la dificultad, a reconocer tu cercanía y a dar testimonio de tu presencia discreta y siempre creciente.


