El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma nos remite a los lugares sagrados en la tradición del Pueblo de Dios: sitios donde este experimentó profunda cercanía y comunión con Él pero que, al mismo tiempo, presenciaron la ruptura de esta comunión por las tentaciones.
La Cuaresma es entonces tiempo propicio para recuperar nuestros espacios sagrados de las tentaciones. Para volver nuestra mirada al Señor y caminar otra vez a su lado.









