Jesús nos anuncia el nacimiento de una nueva familia, con el Padre que está en los cielos y los que vivimos habitados por el Espíritu
Jesús nos anuncia el nacimiento de una nueva familia, con el Padre que está en los cielos y los que vivimos habitados por el Espíritu
El Evangelio nos invita a que nos alimentemos de la vida de Jesús y que bebamos el espíritu con que él ha vivido.
La misión es ir por todos los confines anunciando las maravillas que el Señor ha obrado, los signos de esperanza y vida que ha legado.
Los discípulos pasan de estar encerrados y con miedo, a ser enviados para a perdonar y a reconciliar con el Espíritu Santo recibido.
En la solemnidad de la Ascensión del Señor, se nos presenta una invitación clara a actualizar nuestra envío para anunciar la Buena Noticia.
Pareciera que las palabras de Jesús nos quedan demasiado grandes, cuando el ambiente mundial contradice este anhelo de amor del Señor.
Jesús nos llama a reproducir en la propia vida, lo que recibimos de Él. La cercanía con el Señor nos pone de cara al mundo, al prójimo.
Jesús nos recuerda hoy que no hemos de temer, que él nos cuida y respalda nuestras vidas con su propia vida. Por eso Dios Padre ama a Jesús.
La experiencia de Ejercicios Espirituales es un espacio para encontrarse con el Dios que te ama entrañablemente y que busca lo mejor para ti.
La vida desde el Resucitado implica momentos en que el corazón se turba, pero que también encuentra consuela en el Señor.