Todas las tentaciones que recibimos en la vida deben ser leídas, comprendidas y tratadas en función de si la invitación que experimento me ayuda a hacer realidad o no la misión que he recibido o aquello para lo que fui creado.
Todas las tentaciones que recibimos en la vida deben ser leídas, comprendidas y tratadas en función de si la invitación que experimento me ayuda a hacer realidad o no la misión que he recibido o aquello para lo que fui creado.
Quitarse la paja y la viga del ojo es entonces una exigencia cristiana y un camino de conversión: convertir la mirada en una mirada cristiana. El evangelista Lucas nos recuerda que el Reino de Dios está ya presente en nuestra realidad y que su modalidad de realización es a través de nuestra humanidad.
El perdón cristiano brota de una experiencia de encuentro con el Dios compasivo que nos ama incondicionalmente. El cristiano perdona porque se siente perdonado por Dios.
El Reino de Dios se hace presente donde se construyen puentes, donde el miedo se transforma en encuentro, y donde el sufrimiento del otro nos mueve a la misericordia.
El miedo nos puede poner la treta de identificarnos únicamente con nuestro pecado o nuestras incoherencias, pero Jesús llama a no dejar que el miedo sea nuestra identidad
Al igual que el Señor, podemos hoy abrazar la vida, consagrando cada momento al servicio de los demás por amor.
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado…
En este pasaje del Evangelio de San Juan encontramos pistas clave para identificar cómo la presencia de Jesús transforma nuestras vidas.
La solemnidad de la Epifanía del Señor nos invita a abrir nuestros cofres, es decir, nuestros corazones para dejarnos transformar por la luz de Dios.
Al contemplar de cerca el drama del dolor humano de la migración, descubro la invitación interior a llevar amor y esperanza.