- XVI Tiempo Ordinario – Ciclo C. Domingo 20 de julio de 2025
- Lucas 10, 38-42
Podrías valerte de este pasaje para reprochar la actitud servicial de Marta y alabar la actitud contemplativa de María. Sin embargo, este pasaje es inmediato a la parábola de aquel hombre que fue alabado, precisamente, por servir al que estaba tirado en el camino. Mientras que el sacerdote y el levita iban muy contemplativos por el camino.
Es decir, parece que el evangelio no está apuntando a evaluar una dualidad entre acción y contemplación. Eso sería distraerte del mensaje de Jesús, porque lo cierto es que siempre estás actuando y contemplando, aunque no lo hagás conscientemente. Jesús te invita, tanto a detenerte en el camino a servir, como a detenerte a sus pies a escucharle.
Escoger la mejor parte es ser capaz de descubrir aquello que más te conduce a la plenitud de tu vida, a la realización del proyecto de felicidad al que se te ha invitado. Escoger la mejor parte es discernir lo que te lleva a vivir el Reino. Como bien le escuché a un padre por allí, discernir no es quedarse con la cáscara, con lo superficial, con lo que se espera de vos solo porque sí.
Para seguir a Jesús hay que amar y servir. Pero, esta pequeña charla con las dos hermanas nos revela algo esencial: amar y servir sin ganas es algo insostenible. Sin ganas no hay modo de amar y servir con genuino agradecimiento y alegría, al contrario, te lleva al reproche o a la frustración. Pensá: ¿de qué te quejás o victimizás normalmente? ¿qué te hace echar culpas o reclamos a los demás? ¿cuáles son los afanes que te inquietan y preocupan innecesariamente? A veces, nos olvidamos de que nosotros mismos hemos elegido hacer muchas cosas de las cuales ahora solo nos quejamos.
Jesús te invita con cariño a reconocer y escoger lo realmente necesario. Porque eso, que es tuyo, nadie te lo puede quitar.
Por Vocaciones Jesuitas CAM





