15 de febrero de 2026 – VI domingo del tiempo ordinario (Mt 5, 17-37) El…
15 de febrero de 2026 – VI domingo del tiempo ordinario (Mt 5, 17-37) El…
En los espacios de muerte que nos rodean, centremos nuestro corazón en la Vida, en Cristo que es nuestra esperanza y Quien transforma nuestras obras. No nos quedamos en las ruinas cuando abrazamos a Cristo que ha resucitado.
La imagen del fuego, en este contexto, nos recuerda lo que deberíamos ser: creyentes capaces de arder en un mundo apagado. Ser misericordiosos cuando predomina el rencor. Sembrar paz en medio de la guerra. Proclamar justicia en entornos de corrupción e inequidad.
Buscar el reino es vivir no por miedo ni por interés, sino por amor y fidelidad, incluso desde lo poco.
La verdadera felicidad no se encuentra en la acumulación de bienes materiales, sino en vivir en Dios y en mis relaciones con los demás hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Escoger la mejor parte es ser capaz de descubrir aquello que más te conduce a la plenitud de tu vida, a la realización del proyecto de felicidad al que se te ha invitado. Escoger la mejor parte es discernir lo que te lleva a vivir el Reino.
Lo que Jesús enseñó al doctor de la ley y, a nosotros, no es a cumplir preceptos, sino a vivir desde el amor desinteresado, compasivo y solidario.
Ahí está la clave: no valemos por lo que hacemos o logramos. No somos mejores por las batallas ganadas. Somos valiosos porque alguien —Dios— ya nos vio, nos nombró y nos quiso primero.
Lo que Dios ha unido no ha de separarlo el hombre. En esta fe que discierne y abre espacios, Pedro y Pablo son auténticos intercesores, columnas de la comunidad eclesial y compañeros en la fe.