Oremos para que, al igual que los discípulos en el Evangelio de hoy, nuestro encuentro con el Resucitado sea nuestra fuente de esperanza que nos impulse a comunicar el Reino de Dios.
Oremos para que, al igual que los discípulos en el Evangelio de hoy, nuestro encuentro con el Resucitado sea nuestra fuente de esperanza que nos impulse a comunicar el Reino de Dios.
Tomás, como casi todos, necesita de pruebas, signos y evidencia para creer; Jesús le propone a él, y a nosotros, un camino distinto para enfrentar las dudas: “Creer para ver”. Esto es arriesgado, requiere valentía, pero vale la pena.
El último milagro de Jesús en esta tierra es también una buena noticia para todos nosotros. La salvación no vendrá por la espada, porque ese es el camino de la muerte. La auténtica salvación vendrá por la donación del amor, que es el camino de la vida entregada que perdona y reconcilia. Jesús sana la oreja del criado, para que quizá también nosotros pongamos oído atento a su mensaje. Su último milagro está referido a sanar un sentido corporal, el que nos permite escuchar su anuncio bueno y salvador.
A nuestro alrededor, muchos están como Marta y María, quizás vos lo estés, pero allí el Señor se acerca, te abraza, no es indiferente a tu dolor, permítete abrazar la esperanza hecha Vida, conduce tu corazón hacia la Luz de Cristo que ilumina toda tiene ¿Deseas salir fuera para volver a vivir?
Estamos en tiempo de Cuaresma, un tiempo para pasar de la oscuridad a la luz. Cristo es la luz del mundo, y Él quiere iluminar nuestras cegueras y abrir nuestro corazón a la fe. Porque el milagro más grande no es solo recuperar la vista, sino descubrir a Cristo y creer en Él con todo el corazón.
Tal vez la fe no elimina de inmediato las dificultades de la vida, pero sí puede hacer algo muy profundo: convertir nuestra sed en un lugar de encuentro con Dios y con los demás, y nuestro corazón en una pequeña fuente de esperanza para seguir caminando en comunidad.
El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma nos remite a los lugares sagrados en la tradición del Pueblo de Dios: sitios donde este experimentó profunda cercanía y comunión con Él pero que, al mismo tiempo, presenciaron la ruptura de esta comunión por las tentaciones.
La Cuaresma es entonces tiempo propicio para recuperar nuestros espacios sagrados de las tentaciones. Para volver nuestra mirada al Señor y caminar otra vez a su lado.
15 de febrero de 2026 – VI domingo del tiempo ordinario (Mt 5, 17-37) El…
Las imágenes de la sal y de la luz se refieren a las «buenas obras» del discípulo, que al vivir según las enseñanzas de Jesús manifiesta con su vida la bondad del «Padre que está en el cielo» y, al mismo tiempo, con ella glorifica a Dios.
Las Bienaventuranzas tienen una calidad y una profundidad que van mucho más allá de los requisitos morales de los Diez Mandamientos. Exigen una relación muy especial con Dios y con quienes nos rodean. Implican no solo la observancia personal de las normas éticas, sino un profundo interés en participar en la construcción del mundo en el que vivimos, contribuyendo a convertirlo en un lugar de verdad, amor, compasión, justicia, libertad y paz. De esto se trata el «Reino».