Quien desea que nos salvemos sigue dando a su Hijo a cada instante, especialmente en cada Santa Misa te espera para que no perezcas y empieces a gustar los frutos de la vida eterna. El amor del Señor sigue renovándose y siendo actual, en cada obra que realizamos en su nombre damos testimonio de fe…Dios es amor.
Hoy el Evangelio nos recuerda algo esencial: ninguna puerta es demasiado fuerte para impedir la entrada de Dios. Ni el miedo, ni la culpa, ni el pasado y ni las heridas. Cristo sigue entrando donde nadie más puede entrar. Sigue trayendo paz donde todo parece roto. Y sigue transformando personas asustadas en personas capaces de volver a vivir. Porque cuando Él entra en una vida, el miedo ya no tiene la última palabra.
VII Domingo de Pascua El evangelista san Mateo nos narra en este domingo la última…
Tal vez eso es lo que más necesitamos escuchar hoy.
Que incluso cuando no entendemos todo, cuando nos sentimos cansados o confundidos, no estamos abandonados.
Que el Espíritu sigue obrando. En silencio. Sin imponerse.
Como una presencia que acompaña desde dentro.
El evangelio de hoy nos invita a cambiar la mirada. A dejar de buscar a Dios solo en lo extraordinario… y aprender a reconocerlo en lo cotidiano, en lo cercano, en lo humano. Y entonces la pregunta se vuelve inevitable: ¿En qué mi vida está haciendo visible a Dios? ¿En qué mis gestos, mis palabras, mis decisiones reflejan a Cristo?
Oremos para que, al igual que los discípulos en el Evangelio de hoy, nuestro encuentro con el Resucitado sea nuestra fuente de esperanza que nos impulse a comunicar el Reino de Dios.
Tomás, como casi todos, necesita de pruebas, signos y evidencia para creer; Jesús le propone a él, y a nosotros, un camino distinto para enfrentar las dudas: “Creer para ver”. Esto es arriesgado, requiere valentía, pero vale la pena.
El último milagro de Jesús en esta tierra es también una buena noticia para todos nosotros. La salvación no vendrá por la espada, porque ese es el camino de la muerte. La auténtica salvación vendrá por la donación del amor, que es el camino de la vida entregada que perdona y reconcilia. Jesús sana la oreja del criado, para que quizá también nosotros pongamos oído atento a su mensaje. Su último milagro está referido a sanar un sentido corporal, el que nos permite escuchar su anuncio bueno y salvador.
A nuestro alrededor, muchos están como Marta y María, quizás vos lo estés, pero allí el Señor se acerca, te abraza, no es indiferente a tu dolor, permítete abrazar la esperanza hecha Vida, conduce tu corazón hacia la Luz de Cristo que ilumina toda tiene ¿Deseas salir fuera para volver a vivir?
Estamos en tiempo de Cuaresma, un tiempo para pasar de la oscuridad a la luz. Cristo es la luz del mundo, y Él quiere iluminar nuestras cegueras y abrir nuestro corazón a la fe. Porque el milagro más grande no es solo recuperar la vista, sino descubrir a Cristo y creer en Él con todo el corazón.


